Los referentes del plantel se rebelaron y consiguieron que no se jugara el domingo.

Con los años, la historia de una madrugada de charlas y reuniones en el hotel Madero se contará como una rebelión del plantel de Boca. Fueron Carlos Tevez, Darío Benedetto, Fernando Gago, referentes del grupo, y Guillermo Barros Schelotto, el DT, quienes fijaron su postura ante Daniel Angelici, dubitativo a la hora de presentar el escrito ante la Conmebol para pedir la postergación de la final del domingo.

Es cierto: el presidente terminó poniéndose al frente de la situación y viajará a Asunción, pero todos en el Mundo Boca saben que sin la firmeza del plantel y la de su entrenador (sumado a varios actores de la dirigencia) hubiesen tenido que ir hasta el Monumental en inferioridad de condiciones para jugar.El secretario Christian Gribaudo y el vice Darío Richarte se mantuvieron fuertes también. Trabajaron toda la madrugada para llegar con un borrador legal listo. El resto de la Comisión Directiva acompañó. 

Desde el domingo temprano, con otra visita de Pablo Pérez al Sanatorio Otamendi para un nuevo control sobre su ojo dañado, los jugadores hablaron con Sergio Marchi, titular de Futbolistas Argentinos Agremiados, para sumar su apoyo. Lo tuvieron con una sugerencia: el gremio no tiene injerencia en la Confederación.

¿Qué hubiese ocurrido si Alejandro Domínguez decidía disputar el partido pese al escrito del club? Las cosas estaban claras: el plantel de Boca no iba a ceder. La presión hacia ellos ya había sido suficiente en el vestuario del Monumental, con médicos que no oyeron sus quejas ni cotejaron sus lesiones, con directivos de Conmebol que los amenazaban con dejarlos sin competencia internacional por varios años y con gente de la televisión oficial de la Copa apurando cualquier resolución.También los jugadores tuvieron que tomar el micrófono para alzar la voz después de tres reuniones en las que Angelici volvió derrotado en las negociaciones. El presidente incluso llegó a decirle a Guillermo que se iniciara la entrada en calor (el PF Javier Valdecantos preparó todo en el campo de juego del Monumental) si en la última charla no lograba torcer la decisión. Angelici volvió exhausto con la certeza de no ju- gar el partido, pero nadie sabía que había firmado esa nota que se viralizó en las redes sociales en la que el presidente avalaba disputar el partido ayer. Las redes sociales estallaron en su contra y Angelici (se fue del hotel con Tevez) también escuchó los insultos de los hinchas que llegaron hasta Puerto Madero. El plantel fue respaldado. 

“Fuimos a jugar una final de la Libertadores y nos encontramos con una guerra, con un micro roto, con jugadores lastimados, ensangrentados, con vómitos... En los videos se vio todo, pero hubo más. Jara tenía un corte en el pie, Andrada estuvo una hora en la camilla y con la presión baja; Almendra estuvo toda la noche con vómitos... No podíamos jugar así. Ni el sábado ni hoy. Nuestro capitán tiene disminuida la vista, a algunos jugadores tuvimos que darles corticoides que están prohibidos por Conmebol porque nos autorizaron a hacerlo. Del tema legal se encarga el presidente, pero con el cuerpo técnico trabajamos todo el año junto a los jugadores, exigiéndoles como deportistas de elite como para tener que salir a jugar en inferioridad de condiciones”, reflexionó un integrante del cuerpo técnico de Boca ante Clarín.

¿Y lo que se viene? El equipo está preparado para jugar cuando lo disponga Conmebol siempre que estén en igualdad de condiciones. Algunos saben que será difícil que se falle del mismo modo que se hizo con Boca en el 2015 aunque los casos sean similares. Pero esa ya será otra historia. La rebelión quedó de pie.(Clarín)

 

Charla en el plantel de Boca. . .

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